Queridos habitantes de Lebu,

Escribo esta carta para agradecer la concesión del Premio Literario Gonzalo Rojas Pizarro, que el jurado ha decidido concederme en ésta su XV edición. Hace poco más de mes y medio recibí un correo electrónico del Coordinador del Concurso, Jaime Magnan, informándome del fallo del jurado.

De acuerdo con el Acta suscrita por el jurado de este apartado, publicada en el transcurso de este día, me complace notificar que su trabajo “Sagrada Familia”, registrada con el Nº 333, firmado con el seudónimo Dios, se ha ungido Primer Lugar en nuestro certamen. A continuación, Jaime, tras felicitarme, me informaba que el acto de entrega de premios tendría lugar el 4 de mayo.

Acudo a la manifestación del 1º de Mayo en Madrid. Decenas de miles de personas ocupan las amplias avenidas que discurren desde Atocha, hacia la Plaza de Neptuno, Cibeles y Alcalá arriba, para culminar en la Puerta del Sol. Los organizadores terminan hablando de unas 50.000 personas. Sea cual sea la cifra de manifestantes, lo cierto es que llenaron la Puerta del Sol con creces y llenar esa plaza supone haber reunido a unas 25.000 personas en la manifestación.

En algunas de las intervenciones de los oradores, se hizo mención a la editorial de un importante medio de comunicación, dedicada a los retos que tiene el sindicalismo por delante, en la que se airea que las protestas sociales se canalizan a través de colectivos o grupos que nada tienen que ver con el sindicalismo. Que los sindicatos no dominan ya la protesta y que, además, han perdido influencia institucional.

Eligió Madrid el 2 de Mayo como día para conmemorar su fiesta como Comunidad Autónoma. Un día de derrota y aplastamiento de la rebeldía de un pueblo que, muchas veces, ha encontrado en Madrid la espoleta que ha encendido España.

Ser la capital no ha concedido a la ciudadanía madrileña privilegios especiales, aunque sí algunos inconvenientes, al ser utilizada como tubo de ensayo, en el que experimentar todo tipo de políticas, negocios, extravagancias y no pocos desmanes. Madrid, siempre ha sido el machadiano rompeolas de todas las Españas.

Vamos, poquito a poco, avanzando hacia los 130 años de celebración del Primero de Mayo en Madrid, desde aquella primera vez, allá por 1890. El Congreso Socialista de París había decidido en 1889 convocar el Primero de Mayo en todo el mundo. Una jornada de lucha y reivindicación, en recuerdo de la huelga y movilizaciones de Chicago, en la que los trabajadores que exigían la jornada de 8 horas, habían sido reprimidos brutalmente por la policía y cinco de sus líderes fueron ejecutados, tras un juicio sin garantías.

Hace 20 años se me ocurrió escribir un libro en el que el recorrido anual de la manifestación del 1º de Mayo en Madrid, se convirtiera en una disculpa para la reflexión sobre nuestra historia. Así nació el Madrid del 1º de Mayo, que ya acumula tres ediciones, prologadas por el sindicalista Rodolfo Benito, el periodista Rodolfo Serrano y el arquitecto Eduardo Mangada.

La manifestación del Primero de Mayo arranca en una glorieta de Atocha, presidida por la imponente Estación de Atocha, con su cubierta a modo de casco de barco invertido. El ferrocarril permitió a Madrid dejar de ser una capital cortesana, para convertirse en una ciudad industrial, productiva, comercial. La circunvalación ferroviaria desde la estación de Príncipe Pío, donde llagaba el carbón leonés, hasta Atocha, pasando por las estaciones de Imperial y Peñuelas, actuó como motor que permitió la modernización de Madrid. En las inmediaciones el Hospital de San Carlos, actualmente Museo Reina Sofía, el Ministerio de Fomento, o el Museo Etnológico.

9 May, 2018

Profesionales

Entro en los hospitales, las escuelas, los centros de servicios sociales. Me indigna el deterioro que compruebo a mi alrededor. No son sólo las manos necesarias de pintura que faltan en sus paredes. Es, sobre todo, la masificación que amenaza a cada instante con colapsar en funcionamiento de los servicios que allí se prestan. La imposibilidad de trabajar planificando la oferta y atendiendo las nuevas demandas. La sensación de que la urgencia marca el frenético ritmo de la actividad.

Se deposita en los centros educativos la responsabilidad de formar a futuras generaciones. El cuidado de nuestra salud en los centros sanitarios. Nuestro bienestar personal en los centros de servicios sociales. Y, sin embargo, permitimos que los profesionales sobre los que descansan los bienes más preciados de nuestra existencia, se vean abandonados a su suerte. Consentimos que muchos de esos servicios esenciales para la calidad de nuestras vidas sean gestionados por empresas privadas, cuyo objetivo prioritario no es nuestro bienestar, sino su beneficio económico.

Corría el año 2006 y el gobierno de Zapatero conseguía aprobar en el Congreso (pese a las reticencias vergonzantes del PP) la que conocemos como Ley de Dependencia que, en realidad, se llamaba de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. No era una ley de tantas. Venía a cubrir una de las grandes carencias de nuestro sistema de servicios sociales con respecto a los países avanzados de la Unión Europea.

El propio nombre de la ley es toda una declaración de intenciones. Nacemos completamente dependientes y, a lo largo de toda nuestra existencia, vamos consiguiendo ganarnos la vida por nosotros mismos y la capacidad de gobernar nuestras propias decisiones. Pero esto no ocurre así siempre, ni en todos los momentos de nuestras andadura personal. Desgraciadamente la suficiencia económica y la autonomía personal, son derechos nominales, que están lejos de ser aplicados con carácter universal.

No entiendo a quienes defienden la vida hasta justo antes de nacer y, de nuevo, en el preciso momento antes de morir. Todo lo que hay en mitad de esos dos instantes, les trae totalmente sin cuidado. No les preocupa si hay suficientes escuelas infantiles, si la desnutrición infantil aumenta, si la sanidad pública se deteriora, si el abandono escolar crece, si nuestro trabajo es paro, o moderna esclavitud, si las familias salen como pueden al paso de la imposibilidad de conciliar la vida laboral y personal.

No les preocupan tampoco nuestras pensiones, ni si la atención a la dependencia funciona, o si morimos en un hospital, entre terribles dolores. Al grito de Dios lo quiere, reconvertido por los ultraliberales en El mercado lo exige, han convertido a las personas en producto que se compra, se vende y es perfectamente intercambiable y hasta sustituible si un robot suple su papel en la producción.

4 May, 2018

El final de ETA

Leo en los medios de comunicación que ETA ha anunciado su final como banda terrorista. Deja tras de sí más de ochocientas personas muertas en atentados y un rastro de desolación, desencuentro, tensiones insostenibles, agresividad a flor de piel, que han envenenado la convivencia en el País Vasco a lo largo de las últimas décadas.

Hay quien se entretiene en dilucidar si las disculpas de ETA son suficientes o no y no seré yo quien niegue que esas disculpas me han sonado a mezquinas. Cada muerte relacionada con el terrorismo, o con el ejercicio de la violencia, no debe ser nunca justificada, ni merece la justificación de nadie.

Sin embargo, prima en mí el cansancio  de tan larga historia de atentados, pesando sobre cada instante de mis recuerdos, por muy atrás que me proyecte en el tiempo. Quiero ser optimista y esperar que más allá de tanta muerte, tanto sectarismo y tanto odio sembrado, tanta utilización del terrorismo para fines mezquinos, se puede abrir un camino de convivencia pacífica, justa, en libertad.

Siempre he querido ser Cronista de la Villa de Madrid, ese cuerpo selecto del que han formado parte personajes como Mesonero Romanos, Ramón de la Cruz, Fernández de los Ríos y ahora Pedro Montoliú, junto a Ruth Toledano, o Carmen Iglesias. Lleva Pedro toda su vida de periodista, volcado en la información local, como sabiendo que lo local, en Madrid, termina circulando por los mentideros de toda España.

Ha escrito Pedro muchos artículos con oficio y muchos libros sobre Madrid, con vocación. Sobre Madrid en la Guerra Civil, en la posguerra, la Dictadura y, ahora, El Madrid de la Dictadura a la Democracia. Pero también se ha detenido en el Madrid de la Ferias, el de las Fiestas y Tradiciones, el de hoteles como el Palace. Ha recorrido Madrid con sus novelas y ahora se apresta a abordar la Transición, el Madrid de la República, o el de los Años Veinte.

Qué mejor que la Sala 1001, de CCOO de Madrid, para que el Ateneo 1º de Mayo realizara la presentación del libro Madrid, de la Dictadura a la Democracia. No tiene el empaque del Ayuntamiento de Madrid, donde Pedro ya había presentado el libro junto a Manuela Carmena. Pero el Proceso 1001 contra los Diez de Carabanchel, la cúpula de las CCOO, detenida  en una reunión clandestina en el convento de los Oblatos de Pozuelo de Alarcón, allá por 1972, trae en el nombre y en las imágenes que llenan sus paredes, un esbozo de los muchos recuerdos que Montoliú desgrana en su libro, que abarca el Madrid de los años sesenta y setenta.

Sólo falta en el título la palabra Mujeres, pero resulta evidente, una especie de sujeto elíptico, omitido, tácito, que está, necesariamente, presente. Porque la mayoría de las personas mayores, con bajas pensiones y viviendo solas, son mujeres.

Su esperanza de vida es más larga. En general, tienen menos edad que sus maridos. No han cotizado a la Seguridad Social, o han cotizado poco tiempo y por poco dinero, porque han tenido empleos esporádicos, temporales, o sin cotizar, con lo cual su pensión no refleja cuanto han aportado a la economía doméstica, en forma de cuidado de la casa, de la familia y de las personas dependientes.

El asunto de Cristina Cifuentes tiene vida propia y terminará devorando a su protagonista, víctima del fuego amigo, o enemigo. Cristina caerá y ella lo sabe. Pero, dicho esto, el verdadero problema son las cargas de profundidad que el dragaminas de la derecha mediática ha ido sembrando en el mar universitario madrileño, a cuenta del máster famoso.

Yo estudié en la Escuela de Magisterio Pablo Montesinos, dependiente de la Universidad Complutense de Madrid y más tarde, ya trabajando como profesor, a fuerza de tiempo arrancado a las noches y a los periodos vacacionales, me licencié en Geografía e Historia en la UNED. Ni más ni menos que lo que hicieron muchas compañeras y compañeros míos y lo que hoy hacen millones de jóvenes en España. Me siento orgulloso de haber recorrido ese camino y no envidio a nadie que escogiera otro más fácil.

3 May, 2018

Hablemos de Juanín

Hace ya un mes, que el tiempo pasa como a traición y no me deja margen para escribir sobre todo cuanto acontece a mi alrededor, se celebró un breve homenaje a Juan Muñiz Zapico, en la Escuela Sindical que lleva su nombre en el barrio madrileño de Las Musas. El motivo no era otro que inaugurar una placa con su nombre.

A estas alturas y pese al esfuerzo que hemos realizado por mantener viva la memoria de la gente que construyó las CCOO, en los duros tiempos del franquismo, seguro que, fuera del sindicato y dentro del sindicato, hay muchas personas que no sabrían explicar quién era Juanín.

Juanín era asturiano, murió con 35 años, en un trágico accidente de coche, el 2 de enero de 1977. Había celebrado en familia el fin de año y había decidido dar un paseo con un par de amigos por el Valle del Huerna. Tenía que viajar a Madrid, a una reunión de las aún ilegales CCOO. A la vuelta, el coche derrapa en la carretera mojada y cae por un barranco.

3 May, 2018

Cristina debe caer

Dicen que Cristina significa fiel seguidora de Cristo. La autoexigencia, el autocontrol, el trabajo duro y bien hecho, la responsabilidad, excelente compañera. Tradicional, pero de buen trato. Parecen ser algunas de las características que acompañan al nombre.

Siempre me pareció que Cristina Cifuentes era de ese tipo de persona. Los diputados y diputadas de la Asamblea de Madrid, donde ha hecho buena parte de su carrera política, nunca me hicieron comentarios que desacreditaran su actuación, lo cual hace suponer que hasta entre sus adversarios gozaba de cierto reconocimiento.

Sus estudios y su carrera profesional tampoco parece que tuvieran tacha alguna. Cuentan de ella que con poco más de 15 años ya estaba en las Nuevas Generaciones de Alianza Popular y se licenció en Derecho en la Universidad Complutense. Comenzó a trabajar como asesora del PP y pronto rellenó listas electorales, aunque sin posibilidad de salir elegida.

En un intento del gobierno por salvar la imagen de desgobierno de la formación veo a la Ministra de Empleo presentar algunas medidas que aparecen en el Proyecto de  Presupuestos Generales del Estado que Montoro ha presentado en el Congreso.

Cuenta la ministra que quiere poner en marcha un Bono de Formación de 430 euros durante 18 meses para aquellos jóvenes que suscriban un contrato de formación y aprendizaje. No queda la cosa ahí. También piensa conceder una bonificación en las cuotas empresariales de 3.000 euros/año, durante 3 años, para aquellos empresarios que transformen en fijos estos contratos.

De nuevo me temo que estamos ante la política de reinaugurar, sin reflexionar sobre los problemas de los cimientos sobre los que se pretende construir. Se fomenta e incentiva económicamente, un contrato sobre el que pesan serias sospechas de ser tan sólo una fórmula de financiación del fraude y la precariedad laboral, con dinero de todas y todos.

El propio Servicio Estatal Público de Empleo (SEPE) reconoce con sus datos que este contrato es utilizado en la mitad de los casos para formar camareros, peones, limpiadoras y dependientes de comercio. Un contrato que ha permitido durante los años de la crisis contratar a cientos de miles de jóvenes de forma barata, bonificada, precaria, sin compromiso alguno de estabilidad y con escasos, a veces nulos, niveles de formación.

Tan sólo cuando los sindicatos forzamos que se pusiera coto a abusos como el hecho de que la formación fuera inexistente en muchos casos, o se limitara a un sistema de cursillos a distancia, en el que te mandan unos materiales sin control de calidad y luego ya te apañas, hizo que algunos empresarios de pymes dejaran de ver negocio fácil y seguro en este tipo de contrato y su número se ha reducido desde casi 175.000 en 2014, hasta los menos de 50.000 en 2017.

Aquí hay una diferencia sustancial entre la pequeña empresa y la gran empresa. En el caso de las microempresas, son las asesorías, consultoras y gestorías que les llevan las cuentas, las nóminas, o los contratos, las que les aconsejan las fórmulas más baratas y precarias de contratación laboral y hasta les orientan en cómo suscribir un contrato de formación, con el mínimo compromiso de formación y el máximo beneficio de retorno económico. Negocio para la empresa, para la consultora y para las empresas de formación, que cobran por alumno “formado”. Todos ganan, menos el joven, o la joven, que trabaja en precario y sin formación que merezca tal nombre.

En el caso de grandes y medianas empresas, que cuentan con una política de personal y de cualificación propias, la situación es distinta y se pone más el acento en la formación que acompaña a este tipo de contratos y en terminar convirtiendo en personal fijo a algunos de estos jóvenes, al acabar el periodo de formación.

Así las cosas y aunque parezca una paradoja, el contrato de formación y aprendizaje consigue integrar más y mejor a nuestros jóvenes, cuantas menos bonificaciones y ayudas económicas recibe la empresa. Parece extraño, pero lo que ocurre realmente es que, cuando hay dinero de por medio, algunos empresarios usan y abusan de este contrato, obteniendo beneficios económicos de las ayudas y sin compromiso alguno de transformarlo en fijo. Sin embargo, con unas ayudas más ajustadas y requisitos formativos asegurados, es un contrato que se utiliza para formar y cualificar a las trabajadoras y trabajadores jóvenes que la empresa termina contratando de forma más estable.

Seguir insistiendo en inyectar dinero a esta modalidad de contrato, sin corregir sus problemas, sólo contribuye a  empeorar las cosas. Además, con una situación de ingresos insuficientes en la Seguridad Social, entre otras cosas por el empleo precario y temporal que se está creando, a causa de la reforma laboral, creo que no conviene seguir abusando de desgravaciones, bonificaciones y regalos fiscales a las empresas, a costa de bajar los ingresos de la Seguridad Social, tan necearios para el pago de las pensiones. Sobre todo cuando esas ayudas ni forman, ni crean  puestos de trabajo, ni estabilizan el empleo de nuestra juventud.

A estas cosas las llaman en el Gobierno Formación Dual, pero bien saben gobiernos como el de Alemania que esas políticas tienen poco de formación, ni de relación entre centros de formación y empresa. Habrá que seguir esperando tiempos de más sensatez y menos propaganda.

El proceso educativo nos permite recorrer el camino desde la dependencia más absoluta, en el momento de nacer, hasta alcanzar la autonomía personal. Podríamos decir que la educación consiste en adquirir el principio de realidad. Y no me refiero exclusivamente a la educación adquirida en centros educativos, sino a la cultura que adquirimos a través de todos los procesos de nuestra vida.

No hay una edad definida, ni un momento cierto en el que la realidad se convierte en camino en nosotros. Es más, hay quien no emprende ese trayecto por muchos años que cumpla, mientras hay quien, aún antes de alcanzar la mayoría de edad, ya ha abierto esa vereda.

Cuando hayas leído el titular, casi seguro que, en el mejor de los casos, habrás pensado en el 76 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, en la cárcel de Alicante, mientras pelaba la cebolla de una vida que hubiera querido, al menos, terminar entre los suyos, junto a su mujer y su hijo.

No, tampoco se trata de otro poeta del pueblo como Marcos Ana, que bien merece también artículos y crónicas frecuentes. Me refiero a Andrés García Madrid. No lo busques en la Wiquipedia. Son pocas las menciones que encontrarás sobre él en Internet, a excepción de alguna referencia a varios de sus libros publicados hace muchos años y que aún puedes conseguir, de segunda mano, en algunas librerías y salvo unas pocas reseñas de la convocatoria, o de la concesión, del premio de poesía que lleva su nombre en la Fundación Ateneo 1º de Mayo de CCOO de Madrid.

No acaba la Semana Santa, tiempo de reflexión y de tregua, momento para coincidir en las procesiones, en los lugares de vacaciones, en los parques y jardines de los barrios, cuando las tertulias sacan de nuevo a paseo el futuro de nuestras pensiones.

Otra vez el tenaz y persistente formato televisivo de unos cuantos pensionistas que hablan de sus necesidades y de la miseria que supone sobrevivir con una pensión baja, percibiendo cada año una subida ridícula y de la imposibilidad de cubrir las mínimas necesidades propias y de sus familias, siempre necesitadas de la ayuda de los abuelos, en un mundo concebido por individualistas feroces y amantes del egoísmo desaforado.

Luego, tras algunas entrevistas a pie de calle, llega el turno de los tertulianos. Algunos, profesionales bregados en el oficio, saben de todo, en función de lo que han leído para la ocasión y de lo que han escuchado de algunos contactos bien informados. Otros son profesores de universidad y, en ese caso, depende de la universidad y la escuela ideológica, económica, o de pensamiento de la que procedan.

Por último, nunca faltan los representantes de los think tank, los tanques del pensamiento (el nombre ya tiene lo suyo en cuanto a intencionalidad agresiva), que bombardean siempre a favor de obra de los grupos de poder que les sustentan.

Estos personajes declaran la ruina del sistema público de pensiones, mientras venden la idea de que estamos ante un timo piramidal que va a acabar con todos nosotros en muy pocos años y proclaman, cual feriantes y chamarileros, las bondades del sistema pinochetista de pensiones privatizadas en Chile, en el cual las personas jubiladas que consiguen cobrar una pensión, terminan recibiendo menos de la mitad del salario que percibían estando en activo.

Es entonces cuando intervengo, a través de una red social, para denunciar, como ya lo he hecho en alguno de mis artículos, que estamos ante una campaña orquestada y organizada, que pretende dejar en manos de intereses privados, esencialmente aseguradoras y entidades financieras, fondos de pensiones, fondos de inversiones, la gestión de nuestras pensiones.

Y es entonces cuando cientos de personajes que no conozco, de nombres ficticios e impostados (esos que llaman trolls), con perfiles ridículos y fotos cargadas de banderas y monstruos, arremeten contra mí. Sindicalista, subvencionado, mariscador, desinformado, burócrata, analfabeto y cosas así es lo más bonito que ponen en sus comentarios. Si veo que son personas, lo dejo estar. Al menos dan la cara y desvelan, en toda su crudeza, las limitaciones que impone la naturaleza en algunos seres humanos. Si son trolls organizados, los bloqueo.

Goebbels ya afirmaba, Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad. Y más adelante teorizaba que La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.

Los 11 principios de propaganda del lugarteniente de Hitler han vuelto a ser reformulados desde una perspectiva más moderna y vinculada al tremendo desarrollo de los medios de comunicación, por parte de Noam Chomsky, que los ha traducido en la formulación de 10 Estrategias de la Manipulación Mediática.

Estrategias de distracción del personal. Otras dirigidas a crear primero los problemas para ofrecer luego sus soluciones. Las pensiones, o el alargamiento brutal de la crisis, son parte de esta forma de obligar a aceptar recortes. Y hay que hacerlo poquito a poco, gradualmente. A veces el sacrificio se difiere, como el famoso factor de sostenibilidad de las pensiones, que no se aplicó al principio de la reforma de las pensiones del PP, pero que ya se nos viene encima con sus rebajas.

Si además nos tratan como a niños. Si consiguen tocar nuestras emociones. Si logran que nos creamos mediocres y hasta culpables. Si utilizan todos los medios del Big Data para conocernos mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos. Entonces están muy cerca de conseguir sus objetivos. Esos que nunca nos revelan.

Se da además la circunstancia de que quienes encabezan estas posiciones en todo tipo de foros, son los retoños que Esperanza Aguirre y su Carajillo Party fueron regando con mamandurrias, dándoles cancha en Telemadrid, y trabajo en las universidades públicas o privadas a su servicio, o en fundaciones ad hoc bien financiadas, utilizando su omnímodo poder al frente del gobierno y de los cuantiosos recursos de la Comunidad de Madrid.

Un buen número de personajes que han utilizado abundantemente los recursos  públicos para crear think tank privados, bien relacionados con sectores ultraliberales de otros lugares del planeta. Aquellos personajes paniaguados que prestaron el sustento ideológico para intentar acabar con los sindicatos y que ahora intentan atemorizar a unos pensionistas que, hartos ya de estar hartos, van tomando las calles y gobernando el destino de sus votos.

Hoy parece contradictorio ser de izquierdas y que te gusten los toros. No siempre fue así. Vengo de una familia de izquierdas en la que han gustado los toros y se han seguido, según los gustos, las trayectorias taurinas de toreros como Santiago Martín El Viti, sin olvidar a un Antoñete, un Dominguín, Paco Camino, o hasta el Cordobés.

No menos incoherente debería ser declararte aficionado y seguidor de éste o aquel club de futbol, sabiendo el tremendo negocio en el que se ha convertido este deporte y, sin embargo, no son pocos los amigos, amigas y familiares que se declaran seguidores del Atletico de Madrid, el Real Madrid, el Bilbao, o el Barsa (al que también se puede transcribir como Barça). Algunos, incluso, se declaran acérrimos del Getafe, o del Rayo Vallecano

Debo confesar que no me atrae el futbol, ni los toros. No lo considero una virtud, sino un accidente vital. Por alguna circunstancia, ninguna de estas dos cosas me ha interesado demasiado. Creo que eso me ha permitido dedicar tiempo a otros asuntos, a los que tampoco considero mejores ni peores.

Hace justo tres meses publiqué un artículo que se llamaba Un bono social que no funciona. Hablaba del bono social que aplica el canal de Isabel II y que resulta infrautilizado por quienes deberían poder beneficiarse del mismo.

Ahora me encuentro con que, sin duda alguna, preocupados por el problema de la pobreza energética, nuestros gobernantes han decidido hacer algo al respecto y rebajar el coste del consumo eléctrico para personas mayores y con bajos ingresos.

Mi madre es una de esas personas que percibe una escueta y mínima pensión de viudedad y se beneficia de un descuento por bono social que calculo equivale a un 20 por ciento del total de la factura. Un descuento que, en el caso de mi madre, viene a suponer unos 3´5 euros.

Acudes a una Biblioteca Pública (para el caso es igual que la titularidad de la misma corresponda a una Comunidad Autónoma, o a un Ayuntamiento). En la familia tenéis un carnet de adulto y otro carnet infantil para tu hija, que cuenta con el preceptivo permiso paterno para ser emitido. Incluso te han pedido que autorices los criterios y límites con los que la menor de edad puede acceder a los servicios internet en la biblioteca. Hasta aquí todo perfecto.

Si tu hija quiere leer a Federico García Lorca y visita, sola, o contigo, la Sala Infantil, encontrará a varios Federicos “para Niños” y algún ejemplar de otros libros del autor que hay que leer en las escuelas, o institutos. El Romancero Gitano, por ejemplo. Suelen ser los bibliotecarios y bibliotecarias, los que indagan con diligencia y por iniciativa propia, estos extremos sobre las lecturas obligadas, en los centros educativos de su entorno.

Categorías