22 Oct, 2020

Cuarta revolución

Nos encontramos de lleno en la cuarta revolución industrial y ya hay quienes amenazan con la llegada inmediata de la quinta, sin solución de continuidad. La primera revolución fue aquella que analizó Carlos Marx, la de los motores de vapor, el ferrocarril, las grandes fábricas industriales que sustituyeron a los talleres artesanos.

La que creó el proletariado y dio el poder a la burguesía a base de quemar carbón y concentrar capitales, la que trajo cambios profundos en la vida de las gentes que fueron descritos perfectamente por Friedrich Engels, simplemente con estudiar las condiciones de vida de la clase trabajadora de Manchester, donde su padre era propietario de una fábrica textil.

La segunda revolución nos trajo la masiva producción de bienes en cadena, el fordismo, la fabricación en serie, el desarrollo de nuevos combustibles, nuevas energías, nuevos medios de comunicación y de transporte, las grandes factorías, la mano de obra cualificada.

22 Oct, 2020

Los Nadies del Sur

Se pongan como se pongan y aunque salga el sol por Antequera, Madrid se ha convertido en capital europea del COVID-19. La segunda oleada de la pandemia ha pillado al gobierno madrileño sin haber aprendido nada y sin haber hecho los deberes. De nada vale que vayan dando los datos al ritmo más favorable, de forma que un día hay mucha incidencia y al siguiente se rebaja notablemente, porque cuenten como cuenten estamos a la cabeza de Europa.

De nada sirve que se hagan tests con criterios más restrictivos para que, haciendo menos pruebas aparezcan menos casos. Hagan lo que hagan seguimos en cabeza del desastre. En toda España van mal, pero en Madrid mal que peor.

Haber vivido la infancia en una dictadura, haber recorrido la juventud en transición y habitar la madurez en un periodo democrático permite tener puntos de referencia desde los cuales poder valorar lo que tuviste, lo que perdiste y lo que puedes esperar del futuro. Si además elegiste la profesión de maestro, no puedes resistirte a intentar incitar a cuantos te rodean a estudiar, investigar, reflexionar y aprender de cuanto te ha tocado en suerte, de los éxitos y fracasos vividos.

Se cumplen por estos días 111 años del asesinato de Francisco Ferrer i Guardia, digo asesinato y digo bien, porque aunque fuera condenado en un juicio, aquel juicio, militar por supuesto, fue sólo la expresión del deseo de venganza y castigo ejercidos por el poder político y económico de españolistas y catalanistas frente a la rebelión protagonizada por las clases populares, que recibió el nombre de Semana Trágica.

Me preocupa la izquierda, la que es necesaria para afrontar estos momentos difíciles, no sólo para España, sino para Europa y para todo el planeta. Algo está cambiando muy deprisa, demasiado deprisa en el mundo. La crisis económica inaugurada por Lehman Brothers nos demostró que el capitalismo ha llegado a un estadio depredador en el que sólo puede avanzar sobre la miseria, la pobreza, la desigualdad y la precariedad de miles de millones de vidas y de empleos.

La izquierda enfrentada al reto de un modelo de crecimiento mundial que nos ha arrastrado por un itinerario tortuoso hacia el cumplimiento de la profecía de Karl Marx, de quien hace un par de años celebrábamos el 200 aniversario, según la cual el capitalismo lo destruye todo, hasta su propia base social. La base social y el sustento del género humano, en un planeta que amenaza con seguir adelante, pero sin nosotros.

La izquierda que no puede dejar de acudir a taponar el agujero por el que se están colando entre nosotros las sucesivas oleadas de virus que, cada vez con mayor frecuencia, amenazan vidas, también las de los seres humanos. Nos ha pasado como a Pedro con el lobo, han sido tantos los virus que han precedido al COVID-19 que cuando ha llegado pensamos que, una vez más, pasaría dejando un rastro de enfermedad y muerte, pero con el rabo entre las piernas, grave error disfrazado con traje de soberbia y prepotencia.

16 Oct, 2020

Teléfono escacharrado

Es un juego de niños, el teléfono escacharrado digo, ya sabes, los niños y niñas están en fila, alguien dice algo al oído del de al lado en voz baja, éste lo repite al oído del siguiente y así sucesivamente hasta que el último repite lo que ha escuchado. Es un juego que causa mucha risa entre la chavalería por las tremendas confusiones que se producen en la trayectoria de los mensajes.

Parece que la pandemia nos ha devuelto a una infancia revenida y envenenada en la que cualquier comunicación entre partidos políticos se ha convertido en un teléfono escacharrado. Y eso aunque los empresarios y los sindicatos, negociando con el gobierno, han hecho todo lo que han podido para contener los efectos de la crisis, utilizando los ERTES para suspender temporalmente la actividad laboral, a la espera de que se restablezcan las condiciones para recuperar los empleos.

Han puesto en marcha, como mejor han podido, medidas a favor de la igualdad, de colectivos especiales como los autónomos, de las familias más desfavorecidas que han sufrido el golpe de no poder pagar los alquileres, de ver agotados todos sus ahorros, de haber perdido todas sus fuentes de ingresos.

España contabiliza más 825.000 casos de coronavirus y cerca de 32.500 personas fallecidas en lo que llevamos de pandemia. De estos datos Madrid acumula 256.000 casos y más de 9.600 personas muertas. Casi el 95% de las personas fallecidas son mayores de 60 años y más del 86% son mayores de 70.

Hemos asistido al caso dramático de las residencias de personas mayores. Unas 20.650 personas han fallecido en residencias de toda España, de las cuales más de 6.000 corresponden a residencias de Madrid. Nadie podía haber esperado un golpe tan duro.

Había quienes anunciaban que el encadenamiento de pandemias en los últimos tiempos presagiaba el desencadenamiento de un golpe sanitario de consecuencias muy duras, pero en estas cosas los seres humanos tendemos a comportarnos como quien vive junto a un volcán pensando que nunca entrará en erupción, o como quien vive junto al mar pensando que un terremoto nunca  provocará un tsunami. Ocurre cada mucho tiempo, pero termina ocurriendo.

Vivimos más años, pero eso no significa que vivamos mejor. La pandemia nos ha demostrado que la vida de nuestras personas mayores estaba en peligro y no teníamos con qué defenderla. En el caso de España más del 95% de las personas fallecidas por coronavirus tenían más de 60 años.

Tal vez, antes de la tormenta, podríamos haber pensado en hacer fáciles los días de sus vidas, pero convertimos en  negocios sus años. Dimos la espalda a la vejez, a la muerte y nos volcamos en la vida eterna mientras dure, mientras dure el dinero y la juventud, o al menos el gimnasio y la clínica dermoestética, o la cirugía plástica, mientras el cuerpo aguante.

Quiero pensar que hemos aprendido, pero es posible y más que probable que no sea así, por eso vamos a necesitar aprender a escuchar entre tanto ruido, escuchar a las personas, escuchar a las personas mayores. Claro que necesitamos nuevos productos farmacéuticos, claro que vamos a necesitar mucha tecnología médica puntera, cada uno de esos inventos necesita abundante inversión que debe ser recuperada con precios extraordinariamente altos. Pero sobre todo vamos a necesitar que la innovación, la investigación y la inversión acudan deprisa a tapar el hueco de la atención personal de las personas mayores.

La Confederación Sindical Internacional (CSI-ITUC), conmemora cada 7 de octubre la JMDT (Jornada Mundial del Trabajo Decente).  Hay que recordar que la International Trade Union Confederation (ITUC-CSI) nació en Viena el 1 de noviembre del año 2006 para aglutinar a dos de las tres grandes organizaciones sindicales mundiales: la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres) y la CMT (Confederación Mundial del Trabajo).

Los orígenes de los cientos de organizaciones nacionales integradas en la nueva Internacional del Trabajo eran muy diversos y plurales, desde los sindicatos laicos, a los socialistas, cristianos, o progresistas. Necesitaban un momento anual en el que reivindicar aquello que les había unido: el trabajo de calidad, con derechos, seguro, sin riesgos, lo llamaron Trabajo Decente y eligieron el 7 de octubre de 2008 como primera Jornada Mundial para reivindicar los derechos del trabajo.

El COVID19 trajo de nuevo la recesión, pero mucho más allá de la caída de la riqueza de las naciones, ha golpeado a las personas, en su salud, en sus empleos, en sus relaciones, en su vida cotidiana. Ha golpeado a las empresas, a los gobiernos, a la política de cada país y a la política internacional.

La pandemia no ha venido sola. Tiene lazos y conexiones con un modelo económico agotado y agotador, insostenible, que acaba con la biodiversidad, que lo contamina todo, el aire, el agua, los océanos, que produce desechos, residuos, basura, que se encuentra como componente brutal del cambio climático.

El Coronavirus nos ha desvelado definitivamente que el desarrollo humano no es necesariamente crecimiento, nos ha puesto ante la evidencia de que las personas somos parte de la vida de este planeta y que cuidar la vida, mimarla, preservarla, es nuestra principal tarea como seres vivos.

Sí, parece que una de las secuelas dramáticas del COVID-19 es la pérdida de memoria. No son pocos los pacientes que presentan síntomas neurológicos, “cambios microestructurales cerebrales”, dicen los médicos, que implican pérdida de memoria meses después de haber superado la enfermedad.

Son muchos los pacientes que sufren trastornos neurológicos, en forma de agitación, confusión, desorientación, delirio, psicosis, encefalitis, pérdidas de memoria, o accidentes cerebrovasculares, hemorragias. Los profesionales médicos han tenido que aprender sobre la marcha a multiplicar las estrategias para combatir primero los daños pulmonares y circulatorios y más tarde los daños neurológicos, entre otros.

El día 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores. Hace poco eran viejos, ancianos, alguien decidió cambiar las palabras, tal vez con la intención de que dar otro nombre a las cosas cambia la realidad, así, sin más ni más, así, como si fuéramos dioses y nuestras palabras cambiaran el mundo a nuestro gusto. Por eso, no viejos, no ancianos, sino personas mayores, personas de edad.

Es una idea de la ONU, desde 1991, capicúa, como parte de esas ansias bondadosas, bienintencionadas, buenistas, de dedicar un día a cada problema, para que ese día se hable del asunto en los medios de comunicación y las instituciones, ONGs, empresas, realicen declaraciones, inauguren cosas, presenten informes, cosas que remuevan conciencias, las tranquilicen después y las olviden el resto del año.

No soy un negacionista de los días mundiales, o internacionales, más bien al contrario, procuro aprovecharlos para leer sobre el asunto conmemorado, pensar un poco, sacar conclusiones, hablar del problema y hasta cabrearme, eso que algunos llamaron un buen día indignación. Procuro, incluso que la indignación vaya más allá de un día, una primavera y se mantenga en el tiempo.

Transitamos por una de esas crisis que se producen cada muchos, muchos años, hasta el punto de que no son reconocidas, ni reconocibles, para las generaciones que poblamos el planeta en estos momentos. Crisis como la desencadenada en 2008 probablemente no tengan precedentes más que en aquella otra de 1929, la que desencadenó el hundimiento de la bolsa de Wall Street, una crisis mundial que acabó en fascismo desatado y guerra mundial.

La tormenta ya era perfecta sin necesidad de que se desplomase sobre nosotros la crisis sanitaria del COVID-19 y sin tener que invocar las desastrosas profecías del cambio climático, evocadas por los jóvenes de todo el mundo, que amenaza nuestro futuro como especie en el planeta. Vivimos un momento de revolución, de transformación radical, no siempre ni necesariamente violenta, de cambio profundo en la humanidad, un momento en el que tenemos que sortear el colapso y, en el peor de los casos, la extinción.

Se cansaron de renovar cada quince días el estado de alarma y el gobierno de España se retiró, pensando tal vez que aquello se estaba transformando en un avispero, o puede que esperando que, en el mejor de los casos, el virus decretaría una tregua veraniega, teniendo en cuenta que muchos expertos anunciaban que las proteínas del virus se debilitarían con el calor.

Pero no, eso puede que lo hayan pensado algunos profesionales, ya sean sanitarios, veterinarios, o biólogos, porque los investigadores a pié de virus, saben que cada virus es distinto, que cada vez los hay más nuevos, preparados, evolucionados y que cualquier día uno de ellos sortearía el verano, burlaría el calor y seguiría adelante con su tarea de expandirse sin control.

Antes de la llegada de la pandemia un buen número de estudios, iniciativas, recomendaciones, hablaban abiertamente de una transición hacia una economía digital y sostenible, respetuosa con el medio ambiente. Una transición cuyas claves se encontraban en poner en marcha las inversiones y los recursos que debían permitir la formación permanente de nuestros adultos.

En muchos países del mundo y en otros muchos de nuestra Unión Europea, se preparaban para encontrar buenas soluciones para este reto, mientras en otros tantos, como el nuestro propio, se trataba más bien de jugar a la ciencia ficción sin que se pusieran en marcha medidas concretas para ir abriendo rutas en esa transición.

22 Sep, 2020

Los Nadie confinados

Año tras año, década tras década, de tarde en tarde, de vez en cuando, de tanto en tanto, los periódicos se descuelgan, en páginas interiores, casi nunca en portada, con  alguna noticia sobre los Nadies, a cuenta de los desequilibrios territoriales de Madrid, en el Ayuntamiento de la capital, en los pueblos de la Comunidad. Datos sacados de informes elaborados por sindicatos, organizaciones sociales, ayuntamientos, o algún instituto de estudios.

Los resultados siempre son los mismos, los distritos de Vallecas (Villa y Pueblo), Villaverde, Usera, Carabanchel, Vicálvaro, Latina, o San Blas, los municipios de Parla, Fuenlabrada,  Valdemoro, Móstoles, Arganda, Leganés, siempre el Sur, el Sur-Este, el Sur-Oeste, siempre necesitados de reequilibrio, persistente Norte y Sur, dentro y fuera de la M-30.

Los peores datos de rentas, de empleo, de infraestructuras, de vivienda, de abandono educativo, más rentas mínimas, más necesidades sociales, más contaminación y degradación urbana, los peores datos hasta en esperanza de vida.

Algo no funciona y aún menos en tiempos de pandemia en nuestro país, bien pensado puede que haya cosas que no han funcionado nunca por estas tierras. Tal vez no estábamos preparados para la que se nos venía encima, aunque estamos demostrando gran voluntad en tapar huecos y poner parches en cuanto roto y descosido se va produciendo.

La improvisación es nuestra especialidad y en eso somos realmente buenos, no es mala solución para urgencias, pero cuando se adereza con buenas dosis de patria picaresca, puede producir entuertos que dan al traste con cualquiera buena intención.

Me cuenta Eduardo Montagut que El Obrero prepara un especial sobre Julián Besteiro y que si me apetece escribir algo sobre el asunto. Sinceramente, me pilla por sorpresa, alguna efemérides tendrá que ver con Julián Besteiro. He estudiado Historia, pero no soy especialista en el personaje en cuestión.

Habrá muchos, pienso, que conozcan mucho mejor que yo a Julián Besteiro y escriban sobre él. Claro que también me cuesta decir que no a nadie y menos si ese alguien es de los que se desloma trabajando para sacar adelante sueños imposibles, improbables, de aquellos de los que afirmaba Benedetti,

-Lo imposible es una burla de los dioses. Fue por eso que éstos desaparecieron. No fueron capaces de nadar en ese río, nadar en la nada. Todos venimos al mundo con la obsesión de un imposible.

22 Sep, 2020

Ley de la Memoria

Este artículo va de memoria, de recuerdo sí, de recuperar el pasado, pero también de rebeldía para no encadenarse a ese pasado, de aprendizaje de cuanto fue y ocurrió, para intentar convocar y repetir los aciertos y para impedir renovados errores venidos de tiempos indeseables. Leo en infoLibre, que el gobierno se prepara para presentar un proyecto de Ley de Memoria en nuestro país y me informo de las principales claves de la futura norma, aunque ya avisan de que el borrador puede verse alterado.

Me parece bien la propuesta de que los procesos, juicios y condenas perpetrados por los tribunales franquistas sean no sólo revisados, sino anulados directamente. Desde los tribunales y consejos de guerra improvisados durante la Guerra Civil, hasta el de la Represión de la Masonería y el Comunismo, o aquel posterior Tribunal de Orden Público (TOP), serán declarados ilegítimos y sus sentencias resultarán anuladas, por más que el reconocimiento personal parece que no dará lugar a responsabilidad de reparación ni indemnización alguna, por parte del Estado.

Cada periodo histórico, cada civilización emergente, decadente, o empoderada, utiliza palabras que la definen. Se comporta como lo hacen las profesiones que buscan las terminologías que confieren cierto carácter mágico a quienes esgrimiendo esas palabras rituales, nuevas, o renovadas, se reconocen entre sí como parte del mismo grupo y crean un círculo dentro del cual se sienten seguros.

En cada caso sólo intentan apuntarse al juego que tan bien explica Humpty Dumpty en el hermoso libro de Alicia a través del espejo,

-Cuando yo uso una palabra quiere decir lo que yo quiero que diga… ni más ni menos.

22 Sep, 2020

Fusión Caixa-Bankia

No es la primera vez que se producen fusiones en nuestro sistema financiero. Al principio las fusiones se producían porque las entidades financieras eran muy pequeñas y centraban su actividad en unos pocos clientes muy especializados en determinados negocios locales, ya fueran rurales, comerciales, industriales.

De hecho, gracias al desarrollo de algunos de estos sectores industriales, o comerciales, en lugares como el País Vasco, o Cataluña, especialmente, surgieron los primeros grandes negocios bancarios del siglo XIX, que rápidamente buscaron tener una vistosa sede en el distrito financiero madrileño de la calle Alcalá. La caída de otros sectores económicos también justificó los primeros cierres, absorciones y fusiones bancarias.

Tampoco es la primera vez que se produce algún intento de fusión de estas dos entidades que cuentan con todas las virtudes y los vicios del solar patrio. Hace casi diez años ya se alentaron operaciones de fusión, tan sólo aparcadas por la tremenda crisis económica desatada en el planeta, que provocó algún sonado y espectacular rescate como el de Bankia y muchos de sus fusionados de última hora, como Bancaja, Caja Canarias, Caixa Laietana y otros pocos restos del naufragio.

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