14 Ene, 2011

AQUÍ SÓLO PAGAMOS NOSOTROS


Leo un artículo de esos que constatan lo ya sabido y obvian lo evidente, no por sabido menos oscuro. La cuestión que plantea el artículo es que las pequeñas y medianas empresas pagan tres puntos más en impuestos que las grandes empresas.

Lo explica el articulista. Resulta que las pymes deben cotizar al 25 por ciento, mientras que las compañías más grandes deben cotizar al 30 por ciento.

Una cosa es lo que hay que cotizar y otra muy distinta lo que se cotiza efectivamente después de aplicar las numerosas desgravaciones fiscales posibles. Así las pymes terminan cotizando al 22,9 por ciento y las grandes empresas al 20,2 por ciento.

El gran secreto es saber aprovechar las desgravaciones fiscales por inversiones en Investigación e innovación, reinversión de beneficios, o inversiones medioambientales. Saber jugar con esta planificación fiscal, permite cotizar al mínimo.

El impuesto de sociedades en España es uno de los más altos de Europa, por debajo de Francia, Bélgica y Malta. Sin embargo las deducciones aplicables son de las más altas de Europa y eso hace que la presión fiscal por impuesto de sociedades sea muy inferior a la hora de la verdad.

Si comparamos la situación de las empresas con la de sus trabajadores y trabajadoras el panorama es lamentable. El que tiene una nómina paga rigurosamente. El que tiene una empresa termina declarando la mitad de ingresos que un trabajador o trabajadora. Esta es la verdad que se obvia.

Hacienda conoce esta realidad. Sabe que las grandes empresas tributan menos que las pequeñas y los empresarios menos que los trabajadores. Sabe Hacienda que la carga fiscal no es justa ni equilibrada. Sin embargo a la hora de ajustar las cuentas prefieren meter la mano en el bolsillo de los pensionistas o los empleados públicos, antes de abordar una Reforma Fiscal, necesaria, urgente y verdaderamente estructural, que hasta ahora nadie se ha atrevido a abordar con rigor y seriedad, que permita recaudar más recursos y recortar menos los gastos. La Reforma Fiscal no figura en la agenda de Gobierno y las rebajas fiscales abundan para los más ricos. Parece un sarcasmo que el mismo día que se anuncia la desaparición de los 426 euros para los parados sin prestación alguna, se anuncien nuevas rebaja en el impuesto de sociedades.

Mientras tanto viviremos en un país que hace honor a la obra teatral de Darío Fo, Aquí no paga nadie. O mejor dicho, sólo pagamos nosotros. Pagamos los impuestos, directos, como el IRPF. Pagamos los indirectos, como el IVA. Pagamos las cotizaciones sociales. Nosotros pagamos. Ellos ponen el cazo y se lo llevan. A ser posible, todo. Este país necesita una Reforma Fiscal.

Francisco Javier López Martín

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