12 May, 2011

BIOPSIA DE LA SANIDAD MADRILEÑA EN MANOS DE AGUIRRE

La Sanidad pública es uno de los pilares del Estado de Bienestar, como lo son la educación o las pensiones. Son temas que preocupan a la ciudadanía y muy valorados en todas las encuestas de opinión.

La mayoría de los madrileños, más del 70 por ciento, prefieren el sistema sanitario público, al privado por la tecnología más avanzada, por la cualificación de sus profesionales, por la información de la que disponen sobre su enfermedad, aunque el confort sea menor y las listas de espera la hagan más lentas. Una inmensa mayoría, ante una enfermedad grave, acudiría a la sanidad pública, al igual que prefieren los servicios de urgencias en la pública que en la privada.

Sin embargo la preferencia por la pública no implica que no veamos los problemas. Uno de los más destacados, los tiempos de espera, las listas de espera y las dificultades para acceder a citas e información administrativa.

La confianza de los madrileños en la sanidad pública, no tiene correspondencia con la desconfianza en la gestión que la Comunidad de Madrid realiza. Una amplia mayoría considera que la calidad del servicio sanitario ha empeorado con las transferencias de competencias sanitarias del Estado a la Comunidad de Madrid. Los madrileños son los más críticos del Estado en este aspecto.

Un juicio de valor negativo que se corresponde con el hecho de que el presupuesto sanitario de la Comunidad de Madrid nos haga ocupar los últimos puestos del Estado en gasto sanitario por persona. En 2011 gastaremos 1.103 euros por habitante, frente a una media española de 1.289 euros de media nacional. Somos una de las Comunidades más ricas, pero una de las que menos gastamos en Sanidad. Y esto cuando la población madrileña disminuye.

Una situación que es, sin duda, consecuencia de una política del Gobierno Regional que ha puesto su objetivo prioritario en crear un consorcio de intereses políticos y económicos que permitan obtener beneficios privados cuantiosos de los recursos públicos, al tiempo que se consigue un monopolio del poder político, en manos de quienes dirigen el tráfico de esos recursos, desde las arcas públicas hacia los intereses económicos de un sector privado, clientelar y altamente dependiente de la política.

Movimientos pendulares, como proponer pasar de 11 áreas sanitarias a 15, como hizo el Gobierno Regional, gastándose 700.000 euros en publicidad de esta medida, para a los pocos años proponer la eliminación de las 11 áreas existentes para poner en marcha un Área Única, son la mejor muestra de cómo convertir en caótica la gestión sanitaria pública, para justificar mayores recursos transferidos al sector privado, ocultando las vías por las cuales estos recursos, se utilizan al servicio de intereses privados. El caos sanitario como escenario buscado para convertir la sanidad en negocio y a los negociantes en fieles aliados del poder político.

La descapitalización de la sanidad pública y la pérdida de calidad en la misma, no pueden ser las víctimas de una crisis que es utilizada por los neocon servidores madrileños para apuntalarse en el poder, a costa de una alianza económica con quienes desean enriquecerse con los recursos de todos.

Francisco Javier López Martín

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