10 Mar, 2011

Cada 11-M

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Este poema fue lo primero que me vino a la cabeza en la impotencia de aquella dura mañana. Nunca me ha abandonado. Siempre me ha acompañado. Ha abierto mis venas, ha saltado mis lágrimas. Me ha llenado de indignación y rabia, cada vez que pienso que esas zanjas oscuras se abren siempre, casi siempre, para los mismos. 

LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes … ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!
Cada 11 de Marzo volvemos a ese decir sus nombres como deseos de vida, tan fuertes…Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

César Vallejo

Francisco Javier López Martín

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