31 Mar, 2021

Defender el mercado

El mercado del que hablo no es ese ente indefinido e indefinible que gobierna el mundo con mano de hierro y crueldad desalmada. Hay quienes hablan de mercado y a lo que hacen referencia es al abuso de unos cuantos poderosos que controlan los procesos de producción, distribución y fijación de precios, sin reparar en los daños naturales, o personales, que causan a su paso.

No, ese no es el mercado persa, ni el mercado medieval, ni el zoco de la Almudaina madrileña, ni tan siquiera un mercado chino, o el mercado de Moratalaz, todos ellos lugares a los que llegan productos variados a los puestos de los vendedores y al que acuden los compradores para satisfacer sus necesidades.

A esos mercados me refiero, al mercado tradicional, de proximidad, el de los tenderos, carniceros, pescaderos, fruteros, panaderos, charcuteros y demás comerciantes que atienden nuestras necesidades diarias. Los mismos que han resistido el embate de los grandes centros comerciales, se han transformado y se han reinventado para sobrevivir.

Algunos lo han tenido más fácil, dentro de la complejidad de cualquier transformación y cambio, como ha ocurrido con los mercados tradicionales bien ubicados en el centro de Madrid, que se han convertido en espacios para el turismo, el ocio, la restauración.

Sin embargo, en otros mercados tradicionales de barrio el proceso está siendo mucho más complicado. Así está ocurriendo en mercados como el de Moratalaz donde, tras una gestión sensata y honesta a cargo de los propios comerciantes, el Ayuntamiento presidido por el PP se apresta a conceder la explotación del mercado a una empresa privada.

De nuevo, en éste como en otros casos, la empresa concesionaria se encuentra vinculada a numerosos casos investigados por la justicia y que pueden formar parte de la maraña de corrupción político-empresarial madrileña en la que unos pagan a cambio de favores y otros cobran a manos llenas, o disfrutan luego de las puertas giratorias que conducen a los consejos de administración de las empresas.

De eso hablamos en Moratalaz. Una empresa sin experiencia en la gestión de mercados y con dudosas relaciones con tramas de corrupción, tiene todas las papeletas para beneficiarse de la concesión de la gestión del mercado gracias a un pliego de condiciones diseñado a la carta.

Muy sospechoso que sean tan baratos en su propuesta como para asegurar que el 100% de los beneficios retorna al Ayuntamiento. ¿Desde cuándo alguien puede creer que una empresa privada renuncia a todos sus beneficios? Desde nunca, salvo que estén incurriendo en competencia desleal, en cuyo caso el Ayuntamiento debería dar marcha atrás en ese concurso y en esa concesión.

Ahora, los comerciantes tradicionales de mercado se enfrentan a serias incertidumbres sobre el futuro de su actividad, el incremento del canon que pagan, los procesos de mantenimiento y limpieza esenciales para asegurar la calidad. Sus movilizaciones, sus recogidas de firmas, sus peticiones, bien entendidas, acogidas, sostenidas, por todo el barrio y seguirán adelante, pese a las difíciles condiciones que impone la pandemia.

Ahora nos falta saber si la derecha y el centro muy de derechas, que gobiernan este Ayuntamiento, con la complicidad de la ultraderecha, tienen alguna voluntad de defender el mercado de Moratalaz, a las familias que viven de esa actividad económica y a los vecinos y vecinas que necesitan contar con un comercio de proximidad.

A tiempo están de volver a la sensatez, otra cosa es que tengan la sensibilidad necesaria y exigible en cualquier gobierno que se precie.

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