11 Abr, 2011

EL AMIANTO SIGUE MATANDO

Hace más de 3.000 años el hombre ya trabajaba con el amianto. Restos de este material han sido encontrados en una zona arqueológica de Finlandia. En Grecia, Egipto y Persia también fue utilizado. Fueron precisamente los griegos los que le dieron el nombre, que significa inextinguible. Utilizaban el amianto, pero eran conocedores de sus efectos nocivos para la salud. Así el griego Estrabón dejó constancia de las enfermedades pulmonares que sufrían los esclavos que trabajaban con el amianto.

 

Su resistencia al fuego, sus propiedades ignífugas, lo convertían en un material apreciado, que era extraído de las minas y tratado para fabricar ropas o utensilios resistentes al fuego. Estos trabajos eran realizados por esclavos que morían o enfermaban a temprana edad, con la consiguiente pérdida para sus dueños de no poder ser vendidos o empleados para otras tareas. Al servicio de ellos, Plinio el viejo ideó una vejiga de animal, utilizada como respirador, precursora de las actuales mascarillas.

 

El amianto no dejó de usarse a lo largo de la Historia, pero fue la Revolución Industrial la que generalizó su uso como aislante de tuberías de vapor, turbinas, calderas, hornos y productos sometidos a altas temperaturas. Su extracción se realizaba de forma generalizada en países como Canadá, Rusia, Australia, o Sudáfrica.

 

Eso sí, su utilización fue silenciada para evitar la alarma sobre las consecuencias de convivir en presencia del amianto. Pese a lo cual en 1897 se documenta la primera enfermedad relacionada con el amianto y en 1906 el primer caso de muerte por fibrosis pulmonar al realizar la autopsia a un trabajador.

 

Durante el siglo XX son muchas las muertes, o enfermedades pulmonares detectadas, relacionadas con el amianto en zonas mineras e industriales. Los trabajadores que estaban en contacto con el amianto morían jóvenes.

 

Sin embargo, no es hasta 1978 cuando el Parlamento Europeo declara que el amianto es cancerígeno, iniciando un proceso de prohibición del uso del amianto que tarda aún 23 años más en llegar a España. Es el 7 de Diciembre de 2001 cuando se publica una Orden Ministerial que prohíbe la comercialización y uso del amianto en España.

 

Para entender la dimensión del problema hay que explicar que entre 1970 y 1995 se producían 2´6 millones de toneladas de amianto cada año, que eran utilizadas en más de 3.000 aplicaciones industriales distintas. Es imposible cuantificar los millones de personas afectadas, que han trabajado, o estado en contacto con el amianto. La OIT estima que unas 100.000. personas mueren anualmente en el mundo como consecuencia de su exposición al amianto. En España, serían unas 2.300 las personas que fallecen por esta causa cada año. En los próximos 30 años, según estudios epidemiológicos, podrían morir unas 50.000 personas en nuestro país por cáncer de pleura y pulmón directamente relacionados con el amianto. Hablamos de una pandemia mundial que tiene periodos de latencia de hasta 40 años.

 

CCOO creemos que es urgente extender la prohibición de extracción y uso del amianto a todos los países del mundo, estableciendo planes para el desamiantado de todos aquellos lugares donde se encuentra instalado. Edificios, vagones ferroviarios, instalaciones industriales, etc.

 

Hay que realizar un esfuerzo nacional extraordinario para descubrir a las víctimas. Aquellas personas que, en muchos casos sin saberlo, han trabajado o convivido con amianto. Son muchos los casos en los que ni ellos, ni sus familiares son conscientes de ello. Estudiar las vidas laborales, detectar la enfermedad, vigilar la salud, reconocer la enfermedad profesional contraída, indemnizar a las víctimas, son tareas esenciales y difíciles. No podemos tampoco obviar el desastre  medioambiental que la utilización del amianto produce y ha producido en poblaciones enteras, cercanas a los lugares de extracción y utilización.

 

CCOO de Madrid acaba de editar una Guía para conocer la dimensión del problema y ayudar a los trabajadores, a los Comités de seguridad y salud, a los delegados y delegadas de prevención a actuar en su acción sindical diaria. También para sensibilizar a la sociedad y las instituciones más allá del mundo laboral sobre un problema, aún muy desconocido, para cuya solución necesitamos la conciencia y el compromiso de todos en defensa de la salud y la vida. Una tarea que no admite dilaciones, ni paradas, en su desarrollo, porque son muchas las vidas en riesgo.

 

Francisco Javier López Martín

Comentarios

me pudieras dar algun nombre de las empresas rusas q aun sigan manejando en grecia o en los paises q haya minas del crisotilo me urge comunicarme

Yo no tengo esa información. Te ruego te pongas en contacto con Salud Laboral de nuestra Confederación de CCOO, por si pudieran facilitártela.

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