25 Abr, 2012

EN EL CASTILLO DE SAN SERVANDO, RECORDANDO A LOS DE ATOCHA


El 24 de Enero de 2012, el Gobierno de Castilla La Mancha debía entregar el IX Premio Internacional Abogados de Atocha, pero la Presidenta María Dolores de Cospedal ha decidido eliminar este premio, en la primera ocasión en que debía entregarlo. No hay motivos económicos de ahorro, porque estos premios no necesitan dotación económica.

Señora Dolores de Cospedal, voy a contarle una historia. La historia de unos jóvenes, más jóvenes que usted y que yo, porque aún naciendo antes que usted y que yo, fueron congelados por un tiempo de balas.

Ocurrió en un momento en el que una terrible crisis golpeaba a España, ahogándola en el paro y en una inflación desbordada de unos precios cuya subida llegaba algunos años al 40 por ciento. Ocurrió en un momento en el que un dictador había muerto y nadie sabía hacia donde podría dirigirse el país. La gran pregunta era cómo salir de la crisis y cómo enterrar el franquismo tras la muerte de Franco.

Las gentes salían a la calle pidiendo libertad, salarios dignos, contra la carestía de la vida. En no pocas ocasiones los pistoleros del difunto acribillaban a los manifestantes en una esquina, a plena luz del día.

En respuesta a una huelga del transporte, aquellos pistoleros acudieron con nocturnidad al despacho laboralista de la calle Atocha 55 y acribillaron a balazos a cuantos encontraron allí.

Nueve personas: Ángel Rodríguez Leal, Francisco Javier Sauquillo, Luis Javier Benavides, Serafín Holgado, Enrique Valdelvira, murieron. Miguel Sarabia, Luis Ramos, Alejandro Ruiz Huerta, Dolores González Ruiz, quedaron heridos y tardaron en recuperarse, aunque quedaron marcados de por vida. Eran jóvenes. Más jóvenes que usted y yo. Defendían con las únicas armas del derecho a los trabajadores y a los vecinos de Madrid.

Tan jóvenes como los que hoy intentan labrar su futuro entre la maraña de la crisis. Sobradamente preparados, masivamente parados.

Señora Dolores de Cospedal, no cuesta dinero recordarlos cada año. No merecen el olvido, el silencio, ni el desprecio, porque como le gusta recordar a Alejandro Ruiz Huerta, uno de aquellos sobrevivientes, Presidente de la Fundación Abogados de Atocha, “Si el eco de su voz se debilita, pereceremos”. Una frase de Paul Elouard, que rinde homenaje a las víctimas de los campos de concentración nazis.

Los Abogados de Atocha son uno de los mejores ejemplos que podemos ofrecer a nuestros jóvenes, ansiosos de vivir en libertad y democracia, defendiendo los derechos con las armas de la justicia.

En el Castillo de San Servando (el que guarda) CCOO hemos rendido homenaje a los Abogados de Atocha. Nos hubiera gustado contar con su apoyo y su presencia. No lo haga por dinero. Hágalo por necesidad. No olvide que la necesidad es la conciencia de la libertad. La frase es de Carlos Marx, pero no se asuste por ello.
Francisco Javier López Martín

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