20 May, 2011

HOY ESTAMOS MENOS SOLOS.


En Agosto de 2007 comenzó esta dura crisis que ha ido ahogando nuestra economía y nuestro empleo. La crisis no la produjo España, sino una gran burbuja de especulación internacional, que gracias a la globalización, puso sus huevos envenenados de inversiones de alto riesgo, plagadas de hipotecas basura por todo el planeta.

Cuando la burbuja estalló nadie sabía cuanta basura tenía dentro de sus paquetes de inversión. En España comenzamos a tomar conciencia del riesgo a principios de 2008.

El problema para nosotros, para Irlanda, Grecia, o Portugal, ha sido que teníamos otra enorme burbuja especuladora dentro de casa. Desde el final de la crisis del 93, bajo los gobiernos de Aznar, iniciamos una senda de crecimiento acelerado, cuya base no era productiva, sino de especulación del suelo, crecimiento artificial de los precios de la vivienda, enriquecimiento descontrolado de unos pocos. El sector inmobiliario y el alto consumo y endeudamiento a largo plazo de los españoles, generó una ilusión de riqueza que no estaba respaldada por riqueza real.

En la etapa de Aznar se creo mucho empleo, pero, en estas condiciones económicas, fue un empleo temporal, precario, de baja calidad, que se ha diluido como un azucarillo ante los primeros embates de la crisis.

Por esa herida hemos perdido millones de puestos de trabajo, empresas, vivienda, prestaciones por desempleo, calidad de los servicios públicos sanitarios, educativos, atención a la dependencia. Hemos vivido quiebras, suspensiones de pagos, Expedientes de Regulación de Empleo, bloqueo de los convenios colectivos. Hemos respondido siempre, con huelgas, manifestaciones, encierros, sentadas, que han merecido, en el mejor de los casos, unas líneas en los periódicos, unos pocos segundos en las radios. Ni un segundo en unas televisiones concedidas a los medios afines a los gobiernos y, en el caso de Madrid, de forma monopolística a la derecha más reaccionaria.

Cuando desde Europa llegaron las exigencias de ajustes y recortes. Cuando se laminaron las inversiones pública, cuando se recortaron los sueldos de los empleados públicos y se congelaron las pensiones. Cuando se impuso una Reforma Laboral que abarataba el despido, convocamos una Huelga General, en la que participaron más de 8 millones de trabajadores y llenamos las calles con manifestaciones que recorrieron toda España.

Frente a todo ello se alzó la incomprensión, cuando no el ataque, de los grandes partidos. El ataque abierto de muchos tertulianos al servicio del poder, en los más diversos medios de comunicación. Hemos soportado el descrédito y el ataque de gobernantes como Esperanza Aguirre que han convertido el antisindicalismo en su guerra particular, bestia negra y su caballo de batalla. Gobernantes y tertulianos complacientes con los poderes económicos y extrema dureza con quienes sufrimos la condena de la crisis.

Hemos defendido, de la mano de las organizaciones vecinales, los actores, los consumidores, las organizaciones de madres y padres, asociaciones de la sanidad pública, ecologistas, la educación pública, o la sanidad pública, el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, o el Canal de Isabel II frente a la privatización.

Hemos explicado, con todos los medios a nuestro alcance, que hay otras formas de abordar y superar la crisis. Que es necesario defender el empleo. Que es necesario proteger a las personas desempleadas. Que necesitamos fortalecer los servicios públicos para evitar la fractura de la sociedad. Que necesitamos pensar un modelo económico más productivo, innovador y sólido frente a la especulación.

Que necesitamos reformar el sistema fiscal, el sistema bancario, la financiación municipal, en lugar de atacar el gasto social, precarizar aún más el empleo o debilitar la negociación colectiva. Reducir el déficit no puede entenderse como reducir el gasto social.

Si alguien creyó que destrozando el movimiento sindical acabaría con la contestación social frente a una salida injusta de la crisis que permitiera recomponer los altos beneficios, como si nada hubiera pasado, se equivocó de cabo a rabo.

Tengo ante mí la Propuesta de puntos clave en el Manifiesto elaborado por las Asambleas de los acampados en Sol. Habla de acabar con los paraísos fiscales, de la persecución del fraude fiscal, del mayor control a la banca, de la penalización de las transacciones especulativas, de industria local, de la penalización a países que no respetan los derechos laborales, de la mejora de los derechos laborales y sociales, de más inversiones en sanidad y educación públicas, de la reforma de la ley electoral, o de que grandes decisiones sean sometidas a referéndum.

No hay en todo ello ni una sola discrepancia con cuanto venimos planteando CCOO a lo largo de estos años de dura crisis. Punto por punto lo que hemos venido diciendo, escribiendo y defendiendo en cada movilización.

Hoy los trabajadores nos sentimos menos solos. Porque cuando las gentes, la ciudadanía, se indigna, se organiza y lucha. Cuando ponemos en común nuestros problemas, hablamos sobre ellos y sobre las soluciones, llegamos a conclusiones similares. Cuando vencemos el miedo y nos unimos, los problemas no desaparecen, pero nos sentimos menos solos y las soluciones se abren camino.

Por eso hoy, cuando las plazas se llenas de gente, los trabajadores nos sentimos menos solos.

Por último, el 22 de Mayo, cada ciudadano y ciudadana optará libremente ante la decisión de votar y decidir a quién vota. CCOO hemos pedido a los trabajadores, a la ciudadanía, que vayamos a votar y que votemos izquierda.

Y quiero terminar con las palabras de José Luis Sampedro, cuando conoció la elección de su alumno Carlos Berzosa como Rector de la Universidad Complutense en Madrid y que el propio Carlos recordaba ayer: “Cuando hay vida hay esperanza, pero sólo con Esperanza no hay vida. Pues eso, a buen entendedor ….

Francisco Javier López Martín

Comentarios

Seguro???

Pues claro hombre, si la sociedad, desde sus diferentes frentes, se moviliza y no sólo lo hacemos los trabajadores, todos vamos a sentirnos menos solos, porque, al final pedimos, si te das cuenta, lo mismo.

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