21 Jul, 2011

LO QUE DEFENDEMOS EN CAJAMADRID


CCOO formamos parte de la Candidatura Social de Impositores de Cajamadrid que obtuvo representación en la Asamblea General de la Caja de Ahorros Madrileña. Junto a la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos, (FRAVM), la Confederación de Consumidores y Usuarios de Madrid (CECU), o el Sindicato Unificado de Policía (SUP), intentamos defender los intereses de los ciudadanos y ciudadanas que depositan sus ahorros en Cajamadrid, a los que se denomina “impositores”.

Somos una minoría en una Asamblea General gobernada por las fuerzas políticas de la Asamblea de Madrid y los Ayuntamientos, pero intentamos ser la voz de los clientes, de Cajamadrid. Esos miles de personas que confían en Cajamadrid para abrir una cuenta.

Una de las preocupaciones de esos ciudadanos en un momento de crisis como el actual, es perder su vivienda. Desde 2007 a 2010, el número de ejecuciones hipotecarias en España se situó en 250.000 viviendas. En 2010 se multiplicaron por cuatro el número de desahucios de 2007.

Por eso hemos planteado en la Asamblea General de la Caja que se busquen soluciones alternativas a la ejecución de los desahucios. Creemos que, cuando se trata de la vivienda habitual hay que facilitar la continuidad de la familia en su hogar. El sistema financiero tiene que asumir responsabilidades y buscar soluciones para unos problemas sociales que las entidades financieras han contribuido a crear. Se pueden aplicar diferentes soluciones como las moratorias en el pago de la hipoteca, en línea con el conocido como Compromiso Bancaja.

Igualmente, se pueden negociar acuerdos de refinanciación de la deuda hipotecaria. Sería conveniente aplicar otras fórmulas que permitan permanecer en régimen de alquiler, con opción a compra posterior.

Tampoco Cajamadrid debería permanecer al margen del debate sobre un cambio en las leyes, que permitan vincular el cobro de la hipoteca a la dación en pago de la misma. Un coste económico que consideramos asumible para Cajamadrid.

Pero los impositores no sólo tienen problemas con las hipotecas. No parece razonable que se cargue la mano en el coste que se impone a los clientes con saldos inferiores a 2.000 euros, al margen de sus rentas. Excluir a las rentas más bajas de estos costes parece de justicia.

Otra de las dificultades es el acceso a créditos de familias, pequeñas y medianas empresas, cooperativas, sociedades laborales. Clientes tradicionales de Cajamadrid terminan buscando su crédito en otras entidades, mientras ven cómo se le concede un crédito al Real Madrid, de 76 millones de euros, para fichar a Ronaldo.

El sector financiero, y especialmente las Cajas, no puede abandonar su compromiso con el empleo y con un nuevo modelo económico más productivo. Un compromiso que tiene que ver con la reorientación y fortalecimiento de la Obra Social.

Los impositores de la Caja vemos con preocupación el proceso de fusión de las cajas. En el caso de Cajamadrid la fusión da lugar a dos bancos (BFA y Bankia, que saldrá a Bolsa. El peso de la actual Cajamadrid en el nuevo proyecto pasará del 52 por ciento al 25 por ciento. Los impositores, o los trabajadores de Cajamadrid, desaparecerán y la despolitización se transforma en repolitización.

Podemos asistir a una desamortización para entregar Cajamadrid a los inversores financieros privados, que se llevará por delante un modelo de prestación de servicios financieros cercano a los ciudadanos y al desarrollo territorial.

Sería necesario explorar otras vías que permitieran mantener el modelo de las Cajas, su carácter social y su compromiso con la ciudadanía, con la economía real y el empleo.

Si la Caja de Madrid no está en quiebra y problemas como el de la morosidad son abordables, no regalemos las Cajas, no privemos a millones de madrileños y de españoles de un servicio financiero cercano, asequible, social y comprometido. Mejoremos el sistema de cajas, pero no lo hundamos.

Francisco Javier López Martín

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