23 Ene, 2018

Mújica y Reporteros sin fronteras, premios Abogados de Atocha 2018

Comisiones Obreras de Madrid, decidimos crear, en el año 2004, la Fundación Abogados de Atocha, para recordar a aquellos cinco jóvenes que fallecieron en el brutal atentado en el despacho de abogados laboralistas de la calle de Atocha, número 55. Aquel atentado en el que murieron Francisco Javier Sauquillo, Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y Angel Rodríguez Leal.

En ese mismo atentado quedaron gravemente heridos Dolores González Ruiz, Luis Ramos, Miguel Sarabia y Alejandro Ruiz-Huerta. Hoy sólo queda entre nosotros Alejandro, que preside la Fundación. Mantener vivo el recuerdo, los valores, el espíritu de aquella generación de jóvenes, sobradamente preparados, que se lanzaban a la defensa de una España en libertad y democracia, en los duros tiempos de una dictadura que moría y una democracia que nadie sabía si terminaría por llegar, ha sido uno de los fines de nuestra Fundación, a lo largo de todos estos años.

No se trata sólo de organizar actos que reconozcan la contribución de los de Atocha para acabar con la dictadura y abrir la etapa democrática en España. Se trata, sobre todo de hacer que esos jóvenes de Atocha sean hoy ejemplo para nuestros jóvenes y que los valores que impregnaban su vida, se conviertan también en referencia para la defensa de la libertad, la paz, la democracia, en la vida económica, política, social, de nuestros días.

Es importante que, a lo largo de estos años, la Fundación haya conseguido impulsar y promover que muchos lugares de España cuenten con calles, plazas, monumentos, parques, centros culturales, dedicados a los Abogados de Atocha. Entre ellos, el monumento del Abrazo, que Juan Genovés nos regaló, para ser instalado en la Plazuela de Antón Martín, muy cerca del portal donde se encontraba el despacho laboralista.

Es importante que España recuerde la historia de los de Atocha. Pero, aún más me lo parece el hecho de que, año tras año, vinculemos esa memoria con el presente. Por ejemplo, rindiendo homenaje, con un Premio, a personas que siguen alimentando ese espíritu de justicia para la libertad.

Los premios Abogados de Atocha han reconocido a sindicalistas como Marcelino Camacho (pronto se cumplirán 100 años de su nacimiento), y a políticos honestos como Joaquín Ruiz Jiménez. A los primeros despachos laboralistas de Madrid (el primero de ellos dirigido por María Luisa Suárez, junto a Antonio Montesinos y Pepe Jiménez de Parga), o a los abogados laboralistas de Colombia, o del Sahara.

José Luis Sampedro, Marcos Ana, Domingo Malagón, Manuela Carmena, Begoña Sanjosé, Pilar Bardem, Juan Genovés. La Fiscalía General de Guatemala, o la jueza argentina María Servini. Un amplio abanico de personas intachables que aquí, o más allá de nuestras fronteras, representan ese esfuerzo colectivo por abrir las puertas para que el aire fresco se adueñe de nuestras calles y nuestras plazas y la convivencia democrática se imponga sobre la barbarie, el abuso, la injusticia.

Se acerca el 41 aniversario del asesinato de los Abogados de Atocha y este año el premio ha ido a parar a José Mújica y a Reporteros sin Fronteras. De nuevo la dignidad de las personas, la decencia de las políticas, la defensa de la libertad de información, encuentran su reconocimiento en estos premios. La dignidad y decencia de un político como José Mújica. La libertad de información que defienden miles de reporteros en todo el planeta, pagando un alto precio, en muchas ocasiones, con la privación de libertad, torturas y con la muerte.

El acto de entrega de los premios tendrá lugar, como cada año, el 24 de enero en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO de Madrid, en la calle Lope de Vega 40. El que fuera presidente de Uruguay entre 2010 y 2015 no podrá desplazarse durante el invierno a Europa, porque así lo aconsejan sus médicos. Por ello, podremos escuchar su mensaje a través de un vídeo y será en el mes de mayo, cuando recogerá el premio personalmente.

Un año más la conmemoración del asesinato de los jóvenes Abogados de Atocha nos recuerda que tendremos futuro si, aún en condiciones extremas como las que ellos vivieron, somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos y ponerlo al servicio de la libertad y la justicia. Sin miedo, forjándonos constantemente, sin componendas injustificables con la corrupción y los corruptos, con audacia, coraje y alegría.

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