4 Ago, 2011

SANIDAD PRIVADA, SANIDAD MÁS CARA

Uno de los mitos con los que suelen alimentarnos los políticos y tertulianos neocon es que gestionando las empresas privadas los servicios públicos se produce un ahorro de costes importantes. La sanidad privada sería así más barata que la pública.

Sin embargo, cualquiera puede entender que si hay que hacer lo mismo, a más bajo coste y apartando un beneficio para el empresario, una de dos, o se baja la calidad del servicio en personal y medios humanos, o se deterioran las condiciones de trabajo y de salario del personal. Ambas cosas se hacen y, aún así, gestionar con medios privados sale más caro que hacerlo con los públicos.

Un primer ejemplo lo tenemos en los famosos 8 hospitales construidos por orden de Esperanza Aguirre. Los nuevos hospitales tienen un coste de construcción de 700 millones de euros. Sin embargo las constructoras, bancos y empresas que han participado en los mismos se terminarán embolsando más de 5.000 millones de euros al cabo de los 30 años de concesión. Dinero que iremos pagando año a año todos los madrileños.

No contentos con el negocio, justo antes de las elecciones autonómicas, pudimos conocer que esas empresas reclamaban cerca de 90 millones de euros más a la Comunidad en concepto de canon anual de explotación y excesos de gastos

Existen casos como el del Hospital de Burgos, realizado con el mismo modelo de gestión, que lleva una demora de año y medio en la entrega y un sobre coste de 132 millones de euros.

Otro ejemplo lo podemos encontrar en el Hospital Central de Asturias, construido con medios públicos, con más de 1000 camas, que ha costado 350 millones de euros, mientras que el de Puerta de Hierro, construido con un modelo que da entrada a la iniciativa privada, nos cuenta 1.200 millones de euros, aún contando con 800 camas.

Privatizar es más cómodo para las Administraciones. El dinero inicial lo ponen los bancos, constructoras y empresas. Te evitas problemas de gestión directa y creas una camarilla clientelar de intereses económicos dependientes. Pero la calidad se resiente y terminas pagando siete veces más, pero para entonces, quien hoy gobierna ya no estará para asumir esas responsabilidades.

Se da además la paradoja, con estos sistemas de gestión privada, de que bancos reflotados y salvados con dinero público, prestado a un interés determinado, terminan percibiendo el doble en intereses por el dinero invertido en los hospitales nuevos.

Convertir lo público, el dinero de todos, en fuente de negocio para inversores privados, con muy poco riesgo y unos elevados beneficios, es, sin duda, un negocio seguro y una nueva forma de entender la política, como servicio, no a los ciudadanos, sino a los grupos de presión empresariales y financieros. Un consorcio político-financiero que convierte la democracia en una fuente de recursos casi inagotables.

Consorcios político financieros como el madrileño que no dudan en financiar a los bancos y constructoras de los nuevos hospitales, mientras niegan cualquier tipo de ayuda a 250.000 personas paradas que, ni encuentran empleo, ni tienen prestación, subsidio o ayuda alguna por desempleo.

¿No es indignante?

Francisco Javier López Martín

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[…] Del blog de Javier López. […]

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