16 Oct, 2020

Teléfono escacharrado

Es un juego de niños, el teléfono escacharrado digo, ya sabes, los niños y niñas están en fila, alguien dice algo al oído del de al lado en voz baja, éste lo repite al oído del siguiente y así sucesivamente hasta que el último repite lo que ha escuchado. Es un juego que causa mucha risa entre la chavalería por las tremendas confusiones que se producen en la trayectoria de los mensajes.

Parece que la pandemia nos ha devuelto a una infancia revenida y envenenada en la que cualquier comunicación entre partidos políticos se ha convertido en un teléfono escacharrado. Y eso aunque los empresarios y los sindicatos, negociando con el gobierno, han hecho todo lo que han podido para contener los efectos de la crisis, utilizando los ERTES para suspender temporalmente la actividad laboral, a la espera de que se restablezcan las condiciones para recuperar los empleos.

Han puesto en marcha, como mejor han podido, medidas a favor de la igualdad, de colectivos especiales como los autónomos, de las familias más desfavorecidas que han sufrido el golpe de no poder pagar los alquileres, de ver agotados todos sus ahorros, de haber perdido todas sus fuentes de ingresos.

Sin embargo, nuestra sociedad ha demostrado las tremendas debilidades que la aquejaban. Creímos ser un país moderno, un país con una sanidad fuerte, una educación poderosa y unos servicios sociales capaces de contener los efectos de la desigualdad, atendiendo a nuestras personas dependientes en sus domicilios, o en las residencias.

Un virus, como otros tantos que existían en el planeta antes de nosotros y existirán después de nosotros, ha desmontado la fantasía ultraliberal del crecimiento infinito y la libertad absoluta de los mercaderes. De repente llamas por teléfono y, líteralmente, escacharrado.

Lo presencial se ha extinguido en determinadas profesiones y lo virtual no ha nacido aún, con lo cual el caos se adueña del escenario. Un caos siempre útil para quienes pescan en río revuelto, que no son pocos, en un país acostumbrado a buscar ganancia fácil, de altos beneficios con escasa inversión y no mucho esfuerzo.

Los centros comerciales, las farmacias, las aulas mal que bien, los bares, restaurantes, supermercados, panaderías, comercios, las residencias de mayores, la ayuda a domicilio, las tiendas de ropa, o las fruterías y panaderías, se encuentran abiertos.

Mientras tanto, las oficinas de la Seguridad Social, los centros de salud, muchos servicios esenciales para las personas, se encuentran cerrados y atienden telefónicamente, o te dirigen hacia complejos e intrincados procedimientos telemáticos.

Jubilarte, conseguir aclararte con una prestación económica, o social, como el cobro del ERTE, o la percepción del Ingreso Mínimo Vital, resolver un problema administrativo, realizar una reclamación para un cobro indebido de un servicio privado se convierten en un serio problema para muchas personas.

El teléfono siempre está escacharrado y una voz automatizada termina dirigiéndote indefectiblemente al vuelva usted mañana que tanto éxito ha tenido siempre en España. Nada estaba preparado para la que se venía encima, por más que fueran muchos los que anunciaban que algo así estaba a punto de llegar.

Muchos hablaban del enorme futuro que nos esperaba gracias a las nuevas tecnologías, entonando la cantinela de las revoluciones 2, 3, 4, 5 punto cero, pero esa famosa Inteligencia Artificial no tenía aún capacidad suficiente para absorber las consecuencias del desastre, mutando la presencialidad en teletrabajo y servicios digitalizados.

Pasará la pandemia, no es la primera, terminará pasando, pero si queremos aprender de cuanto ha ocurrido deberemos arreglar bastantes teléfonos escacharrados para que funcionen y para que eso que llaman nuevas tecnologías se ponga al servicio de las necesidades de las personas, cuando más lo necesitan. El aumento de las desigualdades será la peor consecuencia de la pandemia. Se acerca el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, deberíamos pensarlo un poco.

Deja una respuesta

Mensaje:

Categorías