Madrid PISA regular

Desde que apareció la noticia de la publicación del Informe PISA sobre calidad educativa, elaborado por la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), no hay medio de comunicación, político, o tertuliano que no se haya hecho eco de los resultados del mismo.

Una de las preguntas que muchos de hacen es por qué Madrid obtiene tan buenos resultados en un panorama español, que presenta un descenso generalizado. La Consejera de Educación de Madrid se ha apuntado inmediatamente el tanto y ha dirigido una carta a todos los docentes madrileños señalando los buenos resultados que ella considera una demostración del liderazgo madrileño en toda España.

En la carta agradece su labor a todos los profesionales y se compromete a seguir por la buena senda de reforzar los conocimientos básicos, que parece que es lo que garantiza un buen resultado en este Informe PISA. Se trata de mejorar la lectura, las matemáticas y la disciplina en las aulas.

Una apuesta, al parecer, por la enseñanza tradicional, por el refuerzo de las materias troncales, aumentar el número de profesores, reforzar el papel del docente, valorar el esfuerzo personal y, como no, incrementar la inversión en centros privados, apoyando el bilingüismo.

Hasta aquí llega el autobombo con respecto a los resultados de un informe que sólo incide en la “calidad” de una enseñanza al servicio de la economía y los buenos resultados empresariales. Un informe que sólo valora las Matemáticas, la capacidad lectora y las ciencias. Nada de evaluar la adquisición de valores, nada de Ética, Filosofía, Historia, Artes, creatividad, ni nada que se le parezca.

Lo cierto es que Madrid baja, pero en un escenario de descenso generalizado del resto de España. No son pocos los expertos que ponen de relieve que Madrid se está beneficiando de un efecto capitalidad que permite empleos más cualificados, rentas más elevadas y mayor nivel cultural en las familias, lo cual permite más ayuda, personal y económica, a los hijos e hijas.

El PIB madrileño es el más alto, el número de titulados superiores el más elevado, muchos empleos en administraciones del gobierno estatal y sedes centrales de grandes corporaciones empresariales. El punto de partida de un alumno madrileño en su familia es socioculturalmente mucho mejor. Todo lo que no pone el gobierno regional, con la inversión por alumno más baja de toda España, lo compensan las familias madrileñas, con dinero y ayuda personal a sus hijos.

Este es un factor que, unido al distrito único, hace que el alumnado de mayores recursos se concentre en centros “burbuja”, generalmente concertados, o privados, en los que se paga cuota, mientras que el alumnado menos beneficiado socioeconómicamente acude a la escuela pública y, a veces, genera centros “gueto” que concentran a alumnos con menos recursos. Eso determina altos niveles de segregación, fractura, desigualdad y resultados muy dispares.

Dicho de otra manera, la carencia de recursos del gobierno autonómico para la educación, la falta de políticas de igualdad, hace que Madrid sea la región dónde las familias gastan más dinero en academias, clases particulares, actividades extraescolares, cuotas en centros concertados. Todo el éxito que se apunta Ayuso en Educación es el resultado del sobrecoste que pagan las familias.

Hasta los programas de bilingüismo han sido convertidos en herramientas de selección del alumnado. Muchos comienzan y lo intentan, pero no pocos alumnos terminan siendo expulsados y remitidos a centros educativos, o programas no bilingües en el mismo instituto.

Madrid, educativamente, no está nada bien, pero los demás bajan tanto que Madrid resiste mejor el embate de un estudio que sólo valora las Matemáticas y la comprensión de lo que lees. El gobierno regional se apunta el tanto de la educación tradicional basada en el esfuerzo personal. Sin embargo, los expertos nos alertan de que nuestro resultado en el informe depende mucho de los niveles más altos en empleo, cultura, formación y recursos económicos de un Madrid que se beneficia de ser la capital de España.

El Informe PISA utiliza un contraste, el ISEC (Índice de Estatus Socioeconómico y Cultural), para contextualizar los resultados de cada región o país. El ISEC valora los puntos de partida de cada alumno, en función del nivel de estudios de los padres, que empleo tienen, o los recursos culturales de cada familia, sus libros, la conexión ilimitada a internet, o la disponibilidad de un espacio de estudio en casa, las obras de arte, etc.

Valorar estos factores permite conceder una puntuación general, o ponderada, a cada alumna, o alumno, a cada país, a cada región. Así las cosas Madrid es campeona bruta de España, pero cuando contabilizamos el efecto de los recursos, el tipo de empleo, la cualificación de los padres, entonces la ventaja comparativa desparece con respecto a otras regiones españolas.

En Madrid, las familias tiene muchos más recursos que otras familias españolas. Son familias que invierten mucho dinero en sus hijos, ante la falta de recursos públicos aportados por el gobierno regional. Madrid sale mejor parado en términos brutos, pero descontado el corrector ISEC, Madrid es alcanzado y superado por comunidades cercanas como Castilla y León, sin ir más lejos.

Efectivamente Castilla y León es menos rica, su ISEC es más bajo, su población dispersa y los recurso por alumno son mayores que los de Madrid, pero termina por alcanzar a Madrid, e incluso superarle en sus resultados. Por cierto, el caso vasco es el contrario. Con mucha riqueza, un ISEC alto y mucha inversión educativa, no obtienen mejores resultados.

Por último, no conviene perder de vista los efectos de la equidad. En Madrid, las desigualdades son extremas, la polarización y la segregación son brutales. Los alumnos más ricos y con un ISEC mayor, elevan mucho la media y ocultan, invisibilizan, hacen desparecer, los resultados del alumnado con menos recursos, en zonas marginadas y maltratadas por las políticas públicas de Ayuso.

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