Nacer tiene premio, luego búscate la vida

Camino por las calles de Madrid y me sorprende en las marquesinas un cartel en el que aparece un bebé con cazadora de cuero, acompañado de un letrero que nos explica la imagen: La bonita movida de tener un hijo. De paso, en letra pequeña se nos incita a afrontar el reto de ver crecer a nuestros hijos en Madrid. Pero eso en letra pequeña.

Compruebo que el Ayuntamiento de Madrid concede premios, aunque los llaman ayudas, a la natalidad, que oscilan entre los 500 y los 1000 euros en función del número de hijas e hijos de la movida que traes al mundo. Para no  ser menos, la Comunidad de Madrid concede también ayudas, en este caso a madres jóvenes menores de 30 años y la Seguridad Social tampoco falta a la cita con otro premio a la natalidad para mujeres trabajadoras.

Algunos colegios profesionales, mutualidades y empresas públicas y privadas  se suman a la movida de la incentivación económica de los nacimientos. Además, existen desgravaciones fiscales en impuestos estatales, autonómicos, o municipales, por nacimiento de hijos. Todo bien, todo maravilloso… hasta que tu hijo nace.

Desde ese momento, desde que ya tienes a tu bebé en casa, las administraciones dan por cumplido su objetivo de fomentar la natalidad a base de premiar los nacimientos. Que puedas obtener cita con la pediatra, o con la médico de familia, es algo más complicado, teniendo en cuenta que faltan más de 3800 médicos y médicas y más de 980 pediatras en nuestros centros de salud.

En estos momentos hasta 760.000 personas no tienen médico de familia asignado. Es una situación inevitable cuando vemos diariamente como los dineros de toda la ciudadanía van a parar a las manos de los grandes consorcios sanitarios privados, pasando por las manos de intermediarios de la casa, cuando no de la familia de nuestros gobernantes. Gracias a estos políticos, e intermediarios, nunca juzgados a tiempo, los seguros privados son hoy un gran negocio en ascenso.

Nuestros gobernantes regionales se han acostumbrado a que estos escándalos no pagan precio alguno, no tienen coste, no quitan votos. Pagan algo a los padres de los recién nacidos y aquí paz y después gloria, parecen pensar. Total, en un país tan descentralizado y con competencias tan repartidas, nadie sabe bien quién tiene la culpa de lo mal hecho y el que más berrea, aún a costa de mentir sistemáticamente, se termina llevando el gato al agua.

Pero no es sólo que no tengas pediatra para tu bebé, o que el médico te tenga que tratar tarde, con sobrecarga de trabajo, sin poder dedicar el tiempo necesario, con listas de espera de un mes. Es que cuando tengas que volver a trabajar, prepara tarjeta de crédito para pagar guardería.

Con poco más de 8000 plazas es imposible atender la demanda de escuela infantil de las familias madrileñas, En estas circunstancias lo lógico es que, cada año, tan sólo en Madrid capital, se queden más de 10.000 familias sin escuela infantil.

Si no tienes recursos, si tus cuentas pueden ser maquilladas en Hacienda, tal vez consigas una plaza pública. Si tienes un salario normal no conseguirás que tus hijos entren en la escuela infantil. Tendrás que llevarlos a una guardería privada, pagar un precio elevado y no tendrás derecho a beca porque superas el nivel de ingresos.

Esto sólo es el principio. Luego viene el colegio, el Instituto, la Universidad, la Formación Profesional y los trabajos de mierda a los que se refiere David Graeber. Por no hablar de la imposibilidad de cambiar de casa cuando se queda pequeña. A quienes encargan los carteles les preocupa, les interesa, que traigamos hijos al mundo. Luego ya es otra cosa. Apáñatelas como puedas. Búscate la vida.

Los anuncios en las marquesinas quedan bien. La acción política que mejora las vidas, las transforma, las llena de oportunidades e ilusión… eso ya es otra cosa. Mucho pedir a nuestros gobernantes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *