Lo que no tiene solución

España es así, señoras y señores. Nada funciona y nada quiere funcionar, porque sería un mal ejemplo. Si alguien se empeña en que algo funcione puede acabar mal, puede que le miren mal, le retiren la palabra, se tomen venganza y todo termine para él de la peor manera posible.

Acabo de recibir una multa por acceder a la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Especial Protección del Distrito Centro, en el Ayuntamiento de Madrid. La notificación viene acompañada de una foto en la que se ve el vehículo, pero no aparece la señalización que limita el acceso. Eso podría ser objeto de recurso, porque al parecer hay suficientes sentencias anteriores que anulan algunas de estas multas por este motivo.

Es cierto que entré en una de esas zonas. Era de noche y cuando me di cuenta de la señal ya era tarde. Di la vuelta por una calle y salí inmediatamente de la ZBE. Ninguna de estas circunstancias será tomada en cuenta, porque la única misión de Almeida y sus muchos almeidas es vigilar y castigar. En ningún caso sopesar, corregir, convencer, valorar, tomar en cuenta otras diversas circunstancias.

La prueba de ello es que, si pago pronto, me descuentan la mitad de la multa y si recurro, alego, explico, entonces pago la totalidad de la multa. Si pago pronto renuncio a recurrir, acepto la sanción, me callo. Si me explico, e intento que me entiendan, pierdo cualquier beneficio. Lo dicho, están ahí sólo para vigilar y castigar, pero no a todos. Manga ancha para unos, embudo estrecho para otros.

Es curioso que haya sentencia que ha anulado las Zonas de Bajas Emisiones, pero que el Ayuntamiento de Almeida siga aplicando multas, alegando que ha recurrido la sentencia. Sería más lógico aplicar el aforismo de que en caso de duda, siempre hay que actuar a favor del perjudicado. No aplicar multas hasta que la sentencia sea firme en cualquier sentido.

Las cámaras siguen operativas y fotografían lo que les da la gana. Todo vale. Si quieres pagas la mitad y te callas, renunciando a cualquier recurso. De lo contrario recurres en largos procesos administrativos y ya veremos. Lo que veremos seguramente no será nada bueno, porque en España estas cosas siempre salen mal para la mayoría y sólo salen bien para una escasa minoría de enchufados, arrimados, privilegiados y cómplices necesarios.

Ellos saben que lo hacen mal. Que la foto de un vehículo no prueba nada, si no viene acompañada por la foto de la señal de limitación del acceso. Lo saben, pero lo siguen haciendo mal. No quiero gastarme más en abogados que lo que la multa me obliga a pagar. Ya se que debo ser medio tonto. Creo que voy a pagar y santas pascuas.

A fin de cuentas, en este Madrid nada tiene solución. Pero no se fíe señor alcalde. Alguien leerá esto. Sólo algunos entenderán que a ellos les pasa tres cuartos de lo mismo. Algunos de ellos decidirán que no merece la pena votar a semejantes personaje.

Incluso habrá quien lo lea dentro de un tiempo y pueda concluir que un día hubo un Madrid en el que nada tenía solución y en el que el Alcalde estaba más preocupado por mantenerse en el sillón que por solucionar los problemas y escuchar a la gente.

Porque puede que pague la multa, puede que me haga el tonto, pero no siempre, no todo el tiempo. Puede que no recurra, pero no voy a callar que la desidia para muchos y el amiguismo unos pocos siguen gobernando Madrid. Más o menos como siempre. Hay cosas que nunca cambian. Nunca funcionan.

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