Andalucia, crisol de España

Andalucía, crisol de España,

mi hermosa tierra tan olvidada,

triste estás y encadenada

vas sin poderte soltar.

Comparsa Nuestra Andalucía

 

Los analistas, depende de la cadena, el medio de comunicación, la mesa en la que se sientan, pontifican sobre los resultados de las elecciones autonómicas en Andalucía. Vienen a decir que Juanma Moreno (algunos quieren que comience a ser llamado Juan Manuel, Presidente Moreno, o Presidente Bonilla), ha hecho cuanto ha podido, pero sale tocado en Andalucía y en la política nacional, al haber caído, pese a sus 53 diputados, en la órbita del agujero negro de VOX, que amenaza con tragarse y deglutir al PP todo y enterito.

También reconocen que VOX, con sus 17 diputados, no ha crecido todo lo que pretendía, pero conserva toda su capacidad de condicionar el futuro del PP a lo largo y ancho de la geografía nacional. Con los mismos votos que todas las izquierdas a la izquierda del PSOE consigue casi un tercio más de representantes.

En cuanto al PSOE, con sus 28 diputados, 2 menos que en el peor momento electoral vivido en las anteriores elecciones, abundan las lecturas sobre si esa estrategia de Sánchez de mandar ministros a las cabezas de las listas autonómicas es un error, que si le viene bien que se vean las vergüenzas de las derechas, pactando prioridades nacionales, recortes de derechos y cosas similares, de cara a las generales de 2027.

Y, como no, todos constatan el triunfo apabullante de Adelante Andalucía que, con 8 diputados, tras la debacle de los 2 obtenidos en las anteriores elecciones, presume de haber arrebatado la mayoría absoluta a Juanma Moreno, abriendo así las puertas a VOX en el gobierno de Andalucía, o en la gobernanza de la Comunidad, al menos. Tras lo cual el postandalucismo, o neoandalucismo, triunfará en todo su esplendor.

Ellos, que venían de 17 diputados, que bajaron a 2 y que ahora suben a 8, son la esperanza blanca de la izquierda peninsular. Hasta un experto en ventanas de oportunidad, como Rufián, viene a decir que la izquierda española es el problema, mientras que la izquierda soberanista es la solución de todos los males de España.

En cuanto a la unión efímera de Izquierda Unida, Podemos y Sumar, el hecho de haber conseguido mantener resultados ya es presentado como lo más de lo más. Nada que cambiar y a darse prisa para buscar un nuevo liderazgo nacional, para unas elecciones municipales, autonómicas y generales que ya se vislumbran en el horizonte temporal de un año.

De nuevo Andalucía se conforma como el crisol de España, el vaso en el que se funden los metales que conforman la vida nacional. De nuevo Andalucía, mejor que cualquier otro lugar, nos muestra el nuevo escenario de cantonalización, discurso identitario y soberanismo, por la derecha y por la izquierda. Pero sobre todo por la izquierda.

La izquierda políticamente organizada se muestra absolutamente incapaz de construir unidad, más allá de las ambiciones personalistas, los discursos identitarios confrontados, un anticapitalismo de diseño y un obrerismo maqueado, pero alejado de las necesidades reales de la clase trabajadora.

Hasta las formulaciones de problemas ampliamente reconocidos, como el de la vivienda, se solventan con llamamientos a frenar desahucios y congelar los precios de los alquileres, sin entrar en los males de fondo, como la necesidad de contar con más viviendas con protección pública y asegurar, desde los poderes públicos, el derecho constitucional a una vivienda.

No parece que haya, tras estas elecciones, demasiados motivos para la alegría en la izquierda, al menos por el momento.

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