Era Fernando uno de aquellos militares, capitanes en su mayoría, con excepciones como los comandantes Luis Otero y Julio Busquets, que se sintieron llamados por la Revolución portuguesa de los Claveles, aquella del 25 de abril de 1974, la que comenzó con la canción Grândola, Vila Morena y decidieron dar el paso hacia la constitución de la Unión Militar Democrática (UMD), en septiembre de ese mismo año.
Fernando Reinlein fue uno de los protagonistas de aquella aventura desencadenada por jóvenes militares que fueron pronto detectados y detenidos en el verano de 1975, juzgados y condenados a años de prisión y a dar por terminada su carrera militar. Muchos años de democracia costó que aquellos militares fueran completamente amnistiados y pudieran ser restituidos en sus cargos, aunque no en sus puestos en los cuarteles. El franquismo nunca se fue del todo.
Cuentan que una de las semillas de aquel movimiento se forjó en el Pozo del Tío Raimundo, donde el que luego sería general, Luis Pinilla, con la colaboración de su amigo el padre Llanos, decidió formar a jóvenes futuros militares para ingresar en la Academia Militar de Zaragoza, de la que luego sería Director en la etapa constitucional.
Defendían cosas sencillas. Amnistía para los presos políticos, democracia en España, una Constitución que defendiese los Derechos Humanos y, el eterno problema de siempre, la lucha contra la corrupción. Muchas de estas cosas se han conseguido, pero eso de la corrupción parece ser un mal que atenaza al país y nunca desaparece, porque forma parte de nuestra esencia nacional. Algo así como un patriotismo de la corrupción, que nos llena de orgullo íntimo, inconfesable, irrenunciable.
En 2009, en el aniversario del asesinato de los Abogados de Atocha, siendo yo Secretario General de las CCOO de Madrid, decidimos en la Fundación que lleva su nombre y que creamos para defender la memoria democrática de los de Atocha, conceder el premio anual a la Unión Militar Democrática (UMD). A aquellos militares perseguidos, sancionados, humillados, que mantuvieron la dignidad durante tantos años de intento de olvido y desmemoria.
Fue precisamente Fernando Reinlein el encargado de agradecer el premio afirmando que el mismo fue la cosa más hermosa y más emocionante que le había sucedido en los últimos treinta años, es decir de la democracia para acá. Un premio que recibieron acompañados por el reconocimiento de la Fundación Abogados de Atocha a la Asociación de Abogados Laboralistas y Sindicalistas de Colombia, siempre acosados por los asesinos profesionales de las fuerzas paramilitares.
Mantuvimos siempre un estrecho y afectuoso contacto con Luis Otero y con Fernando Reinlein, en esa vinculación de la lucha por la democracia y la defensa de los derechos. Busquets se había ido en 2001, Otero cada vez más débil se nos fue en 2018, Reinlein lució siempre su uniforme como bandera de libertad y convicciones democráticas.
Al final, en 2010, los militares de la UMD recibieron del Ministerio de Defensa la Cruz del Mérito Militar y Aeronáutico por su valentía y decisión en el camino hacia la democracia, 35 años después de su detención. Tardíos somos los españoles en agradecer las vidas dedicadas a nuestra libertad y nuestro servicio. Complacientes, sin embargo, con delincuentes y vividores que dedican su vida al egoísmo y al servicio propio.
Nos deja Fernando Reinlein, en las inmediaciones de la conmemoración del 49 aniversario del asesinato de los Abogados de Atocha, pero seguirá entre nosotros mientras nuestro recuerdo, nuestra memoria, nuestro agradecimiento, nuestra palabra, sigan contando su vida, sus pasiones y su incansable defensa de la libertad. No la de tomar cañas, sino la Libertad, inseparable de la Igualdad, la Solidaridad y el apoyo mutuo.



